Transmisión en vivo por internet

lunes a viernes, 8-10 p.m., por

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Boricua 740, donde el buen periodismo cuenta

Objetivos:


Se ofrecerá un espacio radial diverso, informativo, y participativo.

Entrevistas y paneles de discusión dinámicos y entretenidos con figuras destacadas en el ámbito político, económico, social, ambiental, cultural, comunitario y deportivo, entre otras áreas.

Características:

Análisis de las noticias del día con expertos del tema y la participación activa del público radio escucha para reaccionar a la actualidad noticiosa y al tema en discusión.

Producir reportajes especiales, encuestas o sondeos de opinión.

Temas:

Historia, Política, Economía, Educación, Salud, Agricultura, Medio Ambiente, Derechos Humanos, Leyes, Deportes, Comunidades, Ciencia-Tecnología, Infancia, Juventud, Tercera Edad, Problemas Sociales, Diversión, Turismo, Cultura (música, pintura, teatro), etc.


martes, 15 de junio de 2010

Graduación UPR 2010

Moretones, mentiras y esteroides

Por: Mady Pacheco
Abogada

Tengo el cuerpo lleno de moretones. Las marcas del rotén policial atestiguan la agresión brutal de la que fui víctima por la Fuerza de Choque la semana pasada.

El uso de la violencia nunca ha tenido cabida en mi vida. Mi crianza se basó en el diálogo y nunca fui castigada físicamente, ni siquiera de la manera más leve. Así he criado a mis hijos.

Soy abogada y madre de una participante en la huelga de la UPR. Y sirvo como observadora del Colegio de Abogados.

El Colegio, en su función de garantizar las salvaguardas constitucionales, incluyendo la libertad de expresión, ha destacado, a lo largo de su historia, observadores en múltiples y diversas actividades. Ha sido en ese ánimo que los miembros del equipo de observadores hemos servido durante la huelga de la UPR. Como tales, asumimos el riesgo de estar, en muchas ocasiones, colocados entre la Policía y los manifestantes.

El miércoles 9 de junio, frente al Jardín Botánico, no fue la excepción. Estábamos allí unos doce abogados, incluyendo a nuestro presidente, velando porque se garantizara el ejercicio democrático de grupos e individuos.

Esa noche, los estudiantes comenzaron su manifestación pacífica hacia el área de la Ponce de León. Tomados de brazos cantaban sus consignas. Una estudiante se acercaba a los autos y explicaba a los conductores la razón de la protesta. Luego daba paso a los automóviles por un carril.

Al percatarme de que un escuadrón de la Fuerza de Choque se dirigía hacia los estudiantes, me interpuse para dialogar sobre cuál era la objeción. Honestamente, pensé que buscaban abrir otro carril para el flujo de vehículos, pues en mi cabeza no cabía que una manifestación pacífica ameritara la intervención de la Fuerza de Choque.

Además, si la preocupación de la Policía era el tránsito, no vislumbraba que los estudiantes objetaran el paso por un segundo carril.

Sin embargo, los policías se dirigieron hacia nosotros y procedieron a atacarnos. En formación, con sus rotenes en mano, gritaban “Muévete, muévete” según empujaban y agredían al grupo.

Esta experiencia con la violencia ilegal, desmedida e innecesaria, me provoca serias preocupaciones.

¡ESTUDIANTE! Tu grito rampante no calle


Por: Luis Nieves Falcón, Ph.D. 
Profesor Emeritus  Recinto de Río Piedras 
Universidad de Puerto Rico 

 INTRODUCCIÓN:

Las palabras claras y firmes saltan a nuestro encuentro. Las caras de imágenes  renacidas son un brote de esperanza. ¿Quiénes son estos hombres y mujeres  arropados de sabiduría y cultura no esperada, no vaticinada, en esta juventud de  antepasados presentes? Me echo a caminar para ir a su encuentro. Recorro los  campamentos de estudiantes del Recinto de Río Piedras. Son personas de todas las  ideologías. De todas las religiones. De todos los niveles sociales. Han dejado de  lado los casilleros ideológicos tradicionales en los cuales se mete a la gente para  hacer realidad, en ese pequeño cosmo del campamento, una democracia participativa  la cual es difícil de viabilizar pero no imposible de realizar. Una democracia  viva la cual deja a un lado el liderazgo unipersonal y carismático. No son mesías.  Son compañeros y compañeras embarcados en su objetivo común el cual rechaza el  figureo y el oportunismo. 

Son personas que hacen materialmente posible, palpable, el respeto mutuo;  borran las diferencias de género, de raza y origen social en la interacción cotidiana;  y, sacrifican la comodidad del hogar a favor de los principios en los cuales creen.  Muchos de ellos llevaban 30 días alejados de sus hogares. Alejados de la habitación  confortable y el aire acondicionado. Durmiendo sobre el piso raso. Sin facilidades  de agua corriente ni las modernas facilidades sanitarias. Sin la regularidad  de las comidas calientes rutinarias. Sin las diversiones a las que nuestra juventud  está acostumbrada. El suyo, es un acto de sacrificio material revelador de que hay  remedio a la situación de desgobierno reinante en Puerto Rico. Es un acto de  dación el cual no sólo se impone al pesimismo generalizado que prevalece al  momento sino que, además, levanta el espíritu público de Puerto Rico. 

En esos campamentos, en esos centros donde la dignidad y el respeto han  sido recuperados, me regodeo con gusto. Disfruto plenamente el cariño fraternal  revelador de que la diferencia de edad y el cariño no son incompatibles. En ese  compartir de la conversación pareja, sin ordenamiento jerárquico, no se escapa el  hecho de que en esta gestión contestataria de los estudiantes están en juego dos  visiones opuestas de la universidad y de su misión esencial en la sociedad puertorriqueña. 

VISIONES DE LA UNIVERSIDAD 

La concepción originaria de la Universidad es la de que su función principal  no es sólo la de preparar profesionales competentes, cualificados para ganarse la  vida sino, además, la de crear ciudadanos libres con sentido de responsabilidad  social. En consecuencia, estudiar no sólo significa el conocimiento de las distintas  disciplinas sino, también, el aprendizaje de la convivencia y del sentido democrático  de la sociedad. Dicho sentido democrático envuelve, por un lado, el estímulo  del sentido de la creación en sus diferentes vertientes; y, el sentido crítico  para cuestionar las realidades aparentes a fin de conocer las realidades verdaderas.  Implica, adicionalmente, el desarrollo de la tolerancia hacia las ideas ajenas  y el respeto hacia los que las defienden. De hecho, la posición democrática por  excelencia es la defensa del derecho a exponer las ideas ajenas aunque no se  compartan las mismas. 

En la década de los años sesenta, un grupo de profesores del Recinto de Río  Piedras, al referirse a los objetivos de la Universidad, concluía: “…una universidad  lo que debe es tratar de formar hombres, ciudadanos en el sentido amplio de la  palabra, con mayúscula, no sencillamente ofrecerle una serie de tecnicismos, sino  formarles también en su carácter, hacerlos hombres de bien, cultivar el espíritu  mediante el desarrollo de la sensibilidad estética, moral, darle conciencia de su  puesto dentro de su propia cultura y la relación de esa cultura con las otras….”1 

Ellos justifican la validez de estos objetivos aduciendo que la formación del individuo  tiene que hacer hincapié en valores que no sean estrictamente materiales, que  creen conciencia de los aspectos más significativos y definitorios de la persona  humana y que, por lo tanto, contribuyan a hacerlo un ciudadano más útil a la  comunidad. Advierten contra la tendencia a perseguir sólo la preparación del  estudiante en aspectos materiales particulares, porque “se pierde la posibilidad de  desarrollar el espíritu altruista” y de establecer el adecuado balance entre bienes  prácticos, espirituales y materiales.2 

A tono con esa visión anterior, el saber que se enseña en la Universidad debe  ser un saber vivo, que ayude al estudiante a ver con mayor claridad los problemas  de su país y su tiempo para que pueda lidiar mejor con ellos cuando llegue el  momento de intervenir de modo activo en la vida pública.3 Este modo de pensar  significa, adicionalmente, que la Universidad como institución no es un organismo  aislado sino uno vinculado a los problemas de su tiempo por lo cual no puede vivir  desvinculado de los acontecimientos históricos y de lo que pasa a su alrededor. 

Despojar a la Universidad de ese aspecto social para reducirla meramente al  aspecto profesional es despojarla de su espíritu y de su función esencial en una  democracia que es formar ciudadanos aptos y libres.4 

miércoles, 9 de junio de 2010

Historia de nuestra bandera -cronología

* Antes del año 1895 nuestra nación tuvo dos banderas revolucionarias. La primera es la bandera roja de la conspiración de 1838 por la cual murió el puertorriqueño Buenaventura Valentín Quiñones -que apareció ahorcado en una celda en El Morro- los sargentos Francisco Salinas y Ezequiel Santillana y tres soldados del Regimiento de Granada. Esa bandera también flotó en la Cordillera Central cuando los revolucionarios de 1868 proclamaron la República de Puerto Rico en Lares.


* La segunda bandera fue ideada por Ramón Emeterio Betances, la llamada “Bandera de Lares”, inspirada en la bandera dominicana con sus colores invertidos y la disposición de los cuadriláteros y añadiéndole una estrella solitaria. Esta bandera se utilizó como enseña de nuestra nación hasta el año 1895.

* José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano en el año de 1892 con el objetivo de ..."lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico."

* Para ese mismo año se funda el "Club Borinquen" integrado por un grupo de patriotas exiliados en la Ciudad de Nueva York, afiliado al Partido Revolucionario Cubano. Se trataba de una alianza de cubanos y puertorriqueños que luchaban por la independencia de las dos antillas mediante una estrategia conjunta.

* Para el verano de 1895 ese mismo grupo de patriotas comienza el proceso de deliberación y organización de un comité provisional como paso previo a la organización de la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. La presidencia del comité le fue otorgada al médico ponceño José Julio Henna.

* El 8 de diciembre de 1895 se dieron cita en la residencia del Dr. Henna y allí eligieron un Directorio Provisional. Volvieron a reunirse el 17 de diciembre en reunión extraordinaria en el mismo lugar. Allí se acordó celebrar una asamblea general que constituiría un comité con el objetivo programático de lograr la independencia de Puerto Rico. Se fijaron el lugar y la fecha de la asamblea.

* El sábado 21 de diciembre de 1895 apareció en el periódico Martiano "Patria" el siguiente anuncio: "A todos los Puertorriqueños: Mañana domingo, a las dos y media de la tarde, se reunirán los Puertorriqueños en el salón principal de la casa número 57, al oeste de la Calle 25, esquina Sexta Avenida para tratar asuntos de patriótica trascendencia. Se invita por estas líneas a todos los Puertorriqueños amantes de la independencia antillana.”

* La reunión constituyente de la Sección Puerto Rico, tuvo lugar el 22 de diciembre de 1895, en el ‘Chimney Hall.’ Asistieron: Arturo Labarthe, A.P. de Mena, G.A. Amy, Epifanio Alvira, Pedro Martínez, Rafael Martínez, Enrique R. Balaguer, J.B. Pérez, Gustavo J. Steinacher, J. Cortada, A.C. Lamoutte, Ulises Valdivieso, Manuel Besosa y J.Julio Henna, de Ponce, J. de M. Terreforte, S.E. Guenard, J. E. Guenard. José E. Nadal, Cárlos Nadal, A.S. Nadal y J. V. Terreforte, de Mayagüez, Isidoro D. Delgado, Julio Crespo, R. H. Todd, Luis E. Acosta, Luis Castro López, Crispín Cervera, José Rivera, Joaquín Ramos, Manuel Román, Juan Curet, Francisco Moreno, Valentín París, Clemente R. Lecompte, Arturo A. Schomburg, Rosendo Rodríguez, Arturo Font y Sotero Figueroa, de San Juan, José Budet, S. Moret Muñoz y Pedro Modesto Giraud, de Guayama, J.J. Bas, Sandalio Parrilla y S. Martorell, de Fajardo, Eduardo Ferrer, J. A. Vera, Arturo Mendez y Gumersindo Rivas, de Aguadilla, E. López y Edelmiro Espada, de San Germán, E. Martorell, de Vega Alta, Arturo Castro, de Toa Alta, Pedro de Castro, de la Carolina, Ramón Olmo, de Arecibo, Eduardo de Castro, de Río Grande, Federico Pacheco, de Arroyo, M. M. Loubriel, de Bayamón, Cayetano Soler, de Cabo Rojo y Gerardo Forrest, del Pepino.